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martes, 8 de noviembre de 2011

Despertando el poder de sanación de tus manos.


Despertando el poder de sanación de tus manos.


Te has preguntado porque cuando te sientes mal, sientes la necesidad de que alguien te toque o que alguien te abrace, quizás, porque sabemos inconscientemente que hay un poder sanador en cada ser humano, es como los delfines, seguramente habrás escuchado que nadar junto a ellos, es una terapia magnifica, para curar muchos de tus males, lo mismo sucede con nosotros, los seres humanos, solo que no todos hemos desarrollado ese poder.
Hay un poder increíble en cada ser, todos podemos sanar y ayudar a que alguien sane, porque en nuestras manos existe un gran don, que nos concedió el creador, de hecho si no lo crees, has un experimento, cuando sientas algún dolor o alguna incomodidad en tu cuerpo pon tus manos sobre esa área y siente como fluye la energía, otra forma es acercando los dedos de las dos manos e irlas separando lentamente, sentirás, como unos rayitos que salen de tus dedos se cruzan y te provocan una sensación extraña en las yemas de tus dedos, esa es la energía que sale de tus dedos, es un poder curativo y está en ti.
Desde hace mucho tiempo, incluso desde antes de Cristo ya existía este tipo de curación, pero fue el mejor maestro Jesus, el que demostró que con sus manos, miles de enfermos sanaron milagrosamente, resulta que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, entonces todos tenemos ese gran don, solo que vive dormido dentro de nosotros.
Para que comiences a despertar tu don, comienza ayudando a alguien, que sienta algún dolor, pon tus manos cercas, a unos diez centímetros del paciente y deja que fluya tu don sanador, quizás en menos de diez minutos, ya habrás logrado ayudar a sanar, pero la recompensa es sentir que hiciste algo bueno por alguien, ayudaste a sanar.

 
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miércoles, 8 de junio de 2011

El Quirófano

El Quirófano
Tocan a tu puerta, tu corazón late rápidamente, pero a la vez sabes que pronto estarás bien, te suben a una camilla, ahora te encuentras cómodamente recostado y esperas solo la bendición de ese ser tan importante para ti, sabes que todo saldrá bien. El camino inicia, solo ves pasillos durante el recorrido y las grandes lámparas que alumbran el hospital en el techo, finalmente platicas por última vez  con alguien muy especial, te sientes seguro y sabes que todo saldrá bien y como en las películas ves el gran quirófano, te preparan y comienza el gran cambio de estar enfermo a comenzar la sanación.
A veces dejamos pasar mucho tiempo, pensando que las enfermedades se irán por si solas, pero necesitamos al menos saber qué es lo que tenemos, sin preocuparnos de mas, eso hay que dejarlo en manos del doctor, de las enfermeras, porque solo nos corresponde sentirnos bien, sanar desde adentro, porque, con un pensamiento positivo todo puede volver a quedar como antes, una salud perfecta e inmaculada.
Ya es tiempo que revisemos ese pequeño detallito, que nos aqueja, quizás no sea nada aun, pero si dejamos pasar tiempo, se empeorará, es mejor prevenir que lamentar, porque la salud es primero, hay que hacer todo lo posible por mantenernos sanos, positivos y con una gran sonrisa en los labios.
Deberíamos agradecer, que hay luz, agua, medicamentos y especialmente todo un personal calificado, al pendiente de nuestra salud. ¿Qué haríamos sin los doctores (ras) y sin los cuidados de las enfermeras (ros), incluso de las señoritas que asean la habitación?, cuando estés en un hospital, recuerda que son seres humanos como tú, no les trates mal y sigue sus instrucciones, ellos solo quieren que te alivies.

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